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sábado, 24 de diciembre de 2011

SUMISA: Cap.8 NO ME HAGAS ESPERAR (parte 2)

Ella era confiada, segura de sí misma, en el control de sí misma y de su ambiente.
¿Por qué se sentía de esa manera con respecto a Nicholas? ¿Le gustaba que la cuidase, y hacer cualquier cosa que él le ordenara que hiciera?
Cuando el camarero salió, Nicholas le dijo, -Cómete su almuerzo antes de que te devore delante de todo el mundo-. Esos ojos azules increíbles ardieron al encontrarse con lo de ella, y diciéndole que él quería decir exactamente lo que había dicho.
-Sí, Cariño,- logró decir ella antes de enfocar la atención en el plato que tenía delante. Ella lentamente se comió su salmón, bañado en alcaparrones y mantequilla de limón. El brócoli, las zanahorias, y un arroz amarillo, las verduras estaban crujientes, como a ella le gustaban, y el arroz silvestre estaba cocinado a la perfección.
-Esa es mi chica,- dijo Nicholas, y ella estaba segura que oía humor en su voz. Sin duda por la forma en que ella devoraba su comida. Después de todo ese sexo, bien, casi sexo de su parte, ella estaba hambrienta y era voraz.
Cuando se hubo comido su último mordisco de salmón, ella miró hacia arriba para ver a Nicholas observándola. Su plato vacío fue empujado lejos de él, sus brazos doblados encima de la mesa, y él la contempló fijamente. Miley nadó en sus ojos azules como el mar, y no podía saber si era el vino o la admiración por Nicholas lo que la afectaba.
-Acércate más a mí-. Él cogió su vaso de Chardonnay, y lo inclinó lo suficientemente cerca para que sus labios y su aliento ofuscado rozaran el vaso.
La barriga de Miley revoloteó cuando se apoyo más cerca de él, sintiendo su calor contra ella.

Nicholas tomo un sorbo de vino, y luego colocó el vaso en la mesa. Él puso los dedos en su pelo y la beso en los labios.
Miley los abrió para él, esperando el empuje de su lengua. En lugar de eso él le lleno con el vino de su boca la de ella. Su mundo dio vueltas. El vino era mucho más intoxicante llegando de él, el calor del fluido pasó por alto su boca y bajo por su garganta. Ella se derritió tan completamente contra de él que perdió el rastro de sí misma y de todo lo de alrededor de ellos. Él colocó su mano contra la espalda de ella, aplastándola más fuerte contra él, embistiendo sus senos contra su camisa suave de cuero.
Lo último del vino pasó de su boca para la de ella y luego su lengua lo reemplazó, ahondando en su calor como para hacer un reconocimiento de lo que fuera posible de ella. Ella agarró con fuerza sus puños en su camisa, su lengua encontrando la de él. Él sabía a vino y a varón puro, y tenía olor a perfume limpio de jabón y a loción para después de afeitarse, todo mezclado.
Ella se aferró más fuerte a él, lo suficiente para no quebrantar el beso, no queriendo perder el contacto precioso entre ellos.
Nicholas respiraba fuerte, dejando que su respiración jadeante, y su aliento entrara fuerte y en boqueadas hambrientas en su boca. Su cuerpo tembló de necesidad por él, para lo que él le diera, y su mente apenas podría concentrarse alrededor del deseo increíble que ella sentía por el hombre.
Sus ojos la atraparon, la sujetaron. -Toma esto,- le dijo él en una voz ronca que le dijo a ella que él estaba tan excitado como ella. Por un momento ella no supo lo que él quiso decir, pero cuando él recorrió con la mirada a su Chardonnay ella alcanzó la copa con una mano temblorosa. Sus dedos apenas se agarraron del vaso cuando ella se lo llevo hacía sus labios, y se lamió una pequeña gota de vino que le había caído encima de su barbilla mientras tomaba un sorbo de vino y aguantándolo en su boca para él, no tragándoselo.
Cuando ella colocó el vaso en la mesa, Nicholas se acerco otra vez a su boca. En lugar de besarla otra vez, él le dio un golpecito con su lengua, aceptando con entusiasmo las caídas de vino en su barbilla.
Él lentamente movió sus labios en los de ella y abrió su boca. Ella le alimentó con el vino, dejándole gotear de sus labios encima de su lengua.

Nicholas se expresaba con gemidos y se hicieron pedazos los labios conjuntamente, él agarró con fuerza su pelo tan fuerte que el dolor la sobresaltó, pero rápidamente se mezcló con el placer, uniéndose al beso increíble.
Cuando saco su lengua de su boca y levantado su cabeza para mirarla directamente a los ojos, y deslizó una mano por su pelo hasta acariciar el lado de su cara. Miley se apoyó en su palma, el sentimiento casi tan excitante que sus músculos y sus extremidades ya no la mantendrían.
Él tocó el puente de su nariz con un dedo y le regalo a ella una sonrisa sensual. -¿Sabías que he querido besarte desde el primer momento en que te vi?
El corazón de Miley golpeó un poco contra su pecho. -pensé que usted apenas sabía que existía, Cariño.
-¿ Cómo podría yo no verte? Tú caminas a grandes pasos en la oficina con tal confianza y tal gracia que tú acaparas mi aliento.- Él sonrió mientras acariciaba con un dedo su nariz. -y ahora tú eres mía.
Su superior brevemente nadó con sus palabras, pero ella se recordó a sí misma cómo fácilmente él la había entregado a otro hombre. -Para este fin de semana sí, Cariño-.
Él sonrió. -Ven conmigo. Te mostraré el sitio-.
Miley tomó aliento temblorosamente e inclinó la cabeza. Ella no supo le había ocurrido, pero lo que fuese que ocurría le dio un susto mortal a ella. Aún más que toda la esclavitud y los castigos que él se había sacado de entre las manos hasta ahora.

Nicholas y Miley pasearon por los alrededores cogidos de la mano. Él sujetó la correa, también, pero necesitaba el calor de su mano pequeña en la de él.
Él no podría hartarse de ella. Él sabía que nunca lo haría. Él disfrutaba de todo acerca de ella. La forma que ella no se echaba atrás en la sala de juntas cuando fuertemente discutía de un asunto. La forma que ella estaba dispuesta a cumplir un compromiso. La forma que ella trataba a sus empleados con justicia, pero con la firmeza de un buen gerente.
De observarla completamente, él sabía ella era una buena y leal amiga para sus amigos, y que se desviviría por ellos. Ella era honesta y cariñosa.
Y un bledo, pero ella era bella. Sus pechos primorosos, su pelo bastante negro, sus curvas suaves, y sus largas piernas. Dios, él quería follarla. Se refreno, echando mano de su control para evitar tumbarla ahora mismo encima de la hierba y meterle la po*lla* en su coño caliente ahora mismo y delante de todo mundo en el maldito centro vacacional.
No. Él esperaría hasta que estuviesen solos como había planificado, y luego la tendría.
Él en el pasado siempre había disfrutado observando a sus mujeres mientras otros hombres y mujeres les daban placer. Hoy, sin embargo, había sido difícil. Por más que le había animado, él se había encontrado queriendo apartar a Miley y obligarla cumplir solo con él.
Pero él estaba pensando en esta noche, en la mazmorra. Él no podría esperar a verle a ella afrontar el placer que le iba a dar, como nunca antes lo habría sentido.
Pero primero quería que ella le diera placer a él.

Sus pasos eran más rápidos mientras se acercaban a las cabañas, y él tuvo que obligarse a bajar la velocidad. Miley se tambaleó en sus tacones mientras caminaba por el césped disparejo y a él le pareció que ella perdía ligeramente el equilibrio y su cuerpo casi desnudo rozó contra el suyo.
Cuando alcanzaron la tienda de campaña elegante, Nicholas empujó el alerón de la puerta y observó la cara de Miley cuando ella entro.
Era absolutamente decadente, pensó Miley cuando contempló alrededor del cuarto enorme. Parecía la tienda de campaña del harén que un sultán podría tener, cada pulgada del suelo estaba llena de almohadones con brocado bordado, y con tapices exquisitos colgados a lo largo de las paredes. Tenía olor a las especias exóticas y a incienso ligero de sándalo. Un palo de oro alto en el centro de la tienda de campaña soportaba el cielo raso que se levantaba muy por encima de sus cabezas.
Contra una pared de la tienda de campaña, ella también vio dos camerinos. Al lado de ellos había una colección de látigos, bufandas, y floggers de tamaños y colores diferentes, colgando de la pared del cuarto de vestir. Miley se mordió el labio inferior, preguntándose qué tendría en mente Nicholas. Él estaba todo el tiempo asombrándola.
Ella miro hacía los ojos de él y chocó con sus ojos azules, y vio un brillo taimado mezclado con lujuria.
-Entra aquí dentro- dijo él. Él tiró de su mano y ella se tropezó con una almohada, apenas manteniendo el equilibrio mientras él la conducía al vestidor. Él tiró a un lado la cortina y ella vio un traje de oro tan brillante como lo que una chica del harén podría llevar puesto. Él saco las prendas de vestir de la percha y le dio un sujetador y un pantalón. -Pónte esto.
Ella se puso la penda sobre el pecho, el material sedoso sensibilizando sus pezones tensos. -Sí, Cariño.
-Déjate puesta tu correa, y tus tacones, también.
Nicholas agarró su barbilla y arrastró su pulgar sobre sus labios. -Y no me hagas esperar.
Miley tembló por su roce. -Sí, Cariño,- dijo ella cuando él salía, dejando la cortina que la cayese cerrando detrás de él.
Ella cambió de dirección y percibió un movimiento por el rabillo del ojo, viendo su imagen en el espejo colocado en un lado del vestidor. Por un largo momento ella clavó los ojos en sí misma, sus ojos abiertos con vergüenza.



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BUENO CHICAS EL MARATON LLEGO AL FINAL ;) (menos mal e.e) ESPERO QUE LO HAYAN DISFRUTADO NO COMO YO QUE CADA VEZ QUE LEIA ME VOLVIA A TRAUMAR E.E JAJAJAJAJAJA BUENO EN FIN, CUIDENSE Y LAS QUIERO ♥

1 comentario:

  1. WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW QUE HOT Y QUE INCREIBLE MARATON!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ME ENCANTO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! , BESOTES

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Gracias por tu comentario :) ♥