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sábado, 24 de diciembre de 2011

SUMISA: Cap.6 EMBUTIDO

Nicholas se despertó cuando el brillo de sol comenzó a deslizarse por las tablillas de madera de los ciegos de las persianas de caoba del dormitorio. Sosteniéndose en un codo, miró con atención sobre el lado de la cama hacia la cama donde Miley estaba durmiendo, y la estudió.
Qué mujer tan bella. Su pelo negro estaba rizado y enredado alrededor de su cabeza, hebras de pelo caían a través de su cara y a lo largo de la curva de su cuello. Sus ojos estaban cerrados, sus pestañas oscuras posadas contra su piel clara. Las sabanas reposaban sobre sus caderas, y su **** se endureció en la vista de un pecho. Un suspiro leve se libró de sus labios llenos y ella se movió en su sueño, restregándose los muslos uno contra otro como para apaciguar la necesidad que tenia allí.

Él le sonrió al pensar lo que él tenía planificado para su hoy. Ella podía plantarse, pero él estaba seguro de que ella se enfrentaría al reto. Ella era animosa y fogosa, y no solía echarse atrás fácilmente. El hecho que ella se sometiera a él era asombroso en sí mismo.
Nicholas no supo cuánto tiempo la había estado observado, bebiendo de la vista de su cuerpo, cuándo sus párpados se agitaron. Ella estaba ligeramente aturdida y confundida cuando al abrir los ojos le contempló, pero entonces el sonrojo más bonito subió hacia sus mejillas.
-Buenos días, Bebe- él dijo suavemente.
Ella se cubrió su boca cuando dio un bostezo pequeño. -Buenos días, Nicho… Um, Cariño .
-Buena chica-. Él se levanto de la cama, dejando la manta y la sabana deslizarse por su cuerpo desnudo. Los ojos de Miley se ampliaron, su mirada viajo en dirección a su erección que era gigantesca, decidió. Esto iba a ser de miércoles, haciéndole a ella esperar y haciéndose a sí mismo esperar. Pero iba a ser muy bueno cuando él finalmente la tomara.
Nicholas fue al armario guardarropa cuando Miley se levantaba de la cama pequeña.
-Tengo algo que me gustaría que lleves puesto hoy.
Miley pasó sus dedos a través de su pelo, y lo miró con ojos todavía pesados de sueño. -Sí, Cariño.- ella habló entre dientes como si habla para sus pies y emocionada para a él. Ella caminó como si le doliera el cuerpo y él juró que oyó un gemido pequeño de deseo. Él apenas se abstuvo de sonreír. Ella iba a estar tan excitada hoy, que para cuando él la tubiera, iba a ser un infierno de orgasmo para los dos.
Cuándo ella le alcanzó, Nicholas le preguntaba, -¿Disfrutaste el arnés ayer?
Miley inclinó su cabeza como si le contemplase. -¿Quiere que conteste honestamente, Cariño ?

Él inclinó la cabeza. -Por supuesto-.
-Me desterró de mi mente, Cariño -. Ella se recorrió fácilmente su cintura para sus muslos. -Me siento tan mal que justamente podría gritar-.
Nicholas casi reía. -Eso es parte de tu castigo-.
Miley suspiró. -Sí, Cariño -.
-Mi preocupación ahora,- dijo él mientras se volvía a medias hacia el armario guardarropa, -es el castigo de hoy por llegar al clímax sin permiso anoche-.
Una expresión preocupada cruzó los bellos rasgos de Miley, pero ella no dijo nada.
Él saco una caja de lencería del armario que contenía algo especial que él había comprado simplemente para Miley cuando ella había hecho su reserva para el fin de semana. Cuando Shelia Tarantino le había dejado caer que Miley estaría aquí, Nicholas se había asegurado que ella fuera de él para el fin de semana.
Él le dio una caja elegante a Miley. -Me gustaría verte con esto-.
Arqueando la ceja, ella tomó la caja entonces la coloco sobre la cama y abrió la caja. Envuelto en tejido fino el papel estaba un sostén de flexión de cuero, una falda diminuta de cuero, y un collar claveteado en diamantes de cuero junto con una correa.
El corazón de Miley se hundió cuando saco la correa de la caja. Oh. Dios mío. Él iba realmente a ponerle la correa a ella.
Ella le lanzo su mirada para él y él le regalo esa devastadora sonrisa erótica tan suya. -Ponte la ropa, bebé-.
-Esto no es lo que yo conozco como ropa,- masculló Miley.
Nicholas levantó una ceja. -¿Perdóneme?
-Nada, Cariño -. Miley dejó caer su mirada hacia la ropa. -Me meteré calladamente en estas cosas-. Ella gesticuló para el cuarto de baño. -Necesito usar el cuarto de baño. ¿Puedo cambiarme allí dentro ?

Él dio una inclinación de cabeza profunda. -No olvides los tacones. Están todavía en el cuarto de baño, cerca de la ducha. Siéntete en libertad para usar cualquiera de los suministros. Están aquí simplemente para nosotros.
Miley pensó que él estaba tratando de silenciar una sonrisa. El bastardo, se daba una buena gozada por esto. A ella le molestaba.
Miley recogió la caja con las prendas de cuero y entro en el cuarto de baño antes de que él cambiase de idea. Cerró las puertas grandes de caoba detrás de ella, y luego se apoyó contra ellas.
Oh, carájo. Ella estaba en espera de dificultades hoy, y lo sabía.
Después de que ella acabó con las facilidades y refrescándose, usó el cepillo que Nicholas había usado en su pelo anoche para peinarlo. Peino con energía dándole brillo a olas sobre sus hombros desnudos, y se lo deslizó a través de su espalda desnuda, como una caricia. Ella encontró un paquete nuevo de brillo para los labios y el colorete conferenciando sobre el tocador, lo cual fue todo lo que ella alguna vez usó de cualquier manera, y asumió que eso es lo que había querido decir Nicholas cuando él le dijo a ella que hiciera como cuando estaba en casa.
Cuando ella terminó de retocarse, se puso rápidamente la falda diminuta de cuero y se encogió de miedo. El sinsentido. ¿Él no iba a hacerle salir fuera de la habitación y exhibirse en público, le gusta esto, a él?
Después vino el sostén de flexión que hizo que los pechos se le levantan tan en alto y que veían como si estuviesen en el aire y fueran a ser servidos en una bandeja. Ella encontró sus tacones exactamente donde los habían dejado anoche, y cuando se los puso, estuvo segura de que parecía una artista de striptease, o peor aún, una prostituta.
Finalmente, sacó el collar y la correa de la caja. Eran del mismo cuero negro flexible que la falda diminuta y el sostén, y que sentía suave contra de su mano. Aspirando profundamente, agarró con fuerza ambos en su puño. ¿Puede que si ella fuera como un perrito grande que persigue a su Cariño sin discernimientos, él se privaría de torturarla?
Bravo, correcto.

Mientras Miley se preparaba, Nicholas se vistió. El desayuno llegó y fue servido en la suite. Él se sonrió cuando recordó la vergüenza de Miley la noche antes, cuándo se sirvió la cena y ella no llevaba puesto nada virtualmente.
El olor al embutido, los huevos revueltos, y los panqueques llenaron el cuarto, junto con el perfume persistente de Miley.
Cuando ella finalmente abrió la puerta del cuarto de baño y entro en el dormitorio, Nicholas llevaba puesto solo sus pantalones de cuero. Su barbilla en alto, su pelo negro fluyendo entre los hombros, y sus mejillas estaban sonrojadas y sus labio brillantes. Infiernos, su cuerpo aproximadamente estaba hecho para que él cayera de rodillas ante ella. La falda corta y los tacones hacían que sus piernas se vieran más largas, y ese sostén. Dios mío, él quiso arrancárselo a bocados y comérsela.
Él apretó los dientes, tratando de vencer su erección y no teniendo ninguna suerte con eso. Él se había vestido de pantalones de cuero negros cómodos y una camisa acordonada de cuero, ambos en el mismo cuero suave como el traje excitante de Miley.
Su voz salió en tono gravemente ronca cuando habló, y él mentalmente se lo reprochó. -¿El collar?
A Miley se le puso piel de gallina y levantó su mano. -Aquí, Cariño -.
Él le hizo señales a ella para que se acercara a él y su **** latió al ver el balanceo de sus caderas y el rebote de sus pechos en sus ondas diminutas de cuero.
Él le quito el collar que llevaba ella en la mano. -Date la vuelta, bebé-.
-Sí, Cariño ,- dijo Miley quedamente, y obedeció.
Él empujó su pelo sobre un hombro y le puso el diamante y el suave collar de cuero en su cuello. Cuando él le dio la espalda, la Anilla de Trinca de platino resplandeció al sol que entraba a través de las ventanas. Él tomo la correa de su mano, y vio el destello de luz de fuego en los ojos de ella cuando él levanto el broche de presión para su cuello. Una mejilla fue succionada, y él estaba seguro ella se mordía el interior para abstenerse de decirle exactamente donde se podía poner la correa.
-¿Sabes por qué estás siendo castigada, Miley-? Preguntó él, cuando paso la correa por la Anilla de Trinca.

Ella cerró sus ojos por un momento luego los abrió para encontrar su mirada. -Por desobedecerle, Cariño . Por llegar al clímax sin su permiso-.
Él sujetó el final de la correa en una mano y pasó sus nudillos a través de su mejilla con su otra mano. Ella tembló bajo su caricia. - Sabes que tengo que castigarte Recuerda eso hoy-.
Miley visiblemente tragó saliva. -Sí, Cariño -.
Él le echo el pelo detrás de los hombros a fin de que sus pechos fueran claramente visibles. –Vamos a disfrutar de las buenas costumbres del club. Cogeré tu correa y caminarás detrás a un paso en que la correa no sea demasiado tensa ni demasiado suelta. En mi presencia delante de otros invitados, debes conservar sus ojos abatidos. No debes mirar a nadie directamente, a menos que ellos se dirijan a tí-. Él mantuvo un tono intencionalmente severo y su rostro serio. -Cuando estés en presencia de otro Dom, debes mantener bajos sus ojos y le debes dar al Dom un arco leve de sus hombros-.
Por un segundo él vio una luz tenue de cólera o frustración en sus ojos, pero ella bajo la cabeza. -Sí, Cariño -.
Él le puso un dedo bajo la barbilla y le levantó la cara para mirarla otra vez a los ojos. La luz tenue se fue y su expresión fue de renuncia. -Ese es mi bebé-. Él poso sus labios sobre los de ella y ella dio un suspiro contra su boca. -Se una buena chica y yo no tendré que castigarte aun más-.
-Sí, Cariño ,- susurró ella.
Él le dirigió una sonrisa taimada. -Bien. Ahora desayunemos-.
Miley no estaba segura lo que él tenía en mente, pero le siguió hacia la mesa, la correa ligeramente floja en su cuello. Sus tobillos bambolearon un poco en sus estiletes, y ella se sintió expuesta y vulnerable con la escasa ropa que llevaba.
Él se sentó en la silla solitaria ante la mesa, la cual estaba situada a fin de que quedara de cara a ella. Él colocó la correa sobre su regazo, y gesticuló para que ella se arrodillase entre sus muslos. Miley refrenó un suspiro cuando se arrodillo. Aquí vamos otra vez.
Sólo que esta vez él inmediatamente desabrochó sus pantalones de cuero y saco su erección. Los ojos de Miley se ensancharon.

Él la agarro por el pelo, para que su cara se pusiera delante de su **** a la fuerza. -Quiero que me la chupes mientras desayuno-.
La mandíbula de Miley se cayó, y él aprovechó esta oportunidad para deslizar su **** entre sus labios.
-No hay vuelta de hoja, cariño-. Él seguía agarrando con una mano su pelo mientras forzaba su cabeza tan profundo como ella le podía tomar.
Al principio ella estaba demasiado aturdida para hacer cualquier cosa, pero cuando él dijo, -Miley-en ese tono preventivo, ella empezó a lamer y a succionarle en serio. Ella usó una mano para acariciarlo. Ella se encontró disfrutando de tenderle su boca, su dureza resbalaba a través de sus dedos, el sabor de él en su lengua.
Nicholas sonrió mientras cogía un pedacito de embutido y se lo metía en la boca. Se sentía bien haciendo que Miley se la chupase al principio de la mañana. Él mantuvo a raya su orgasmo mientras comía. Ella hizo sonidos pequeños de placer y canturreaba a lo largo de su longitud, lo cual le puso más cerca y más rápido de llegar al clímax que había intentado retrasar. Él agarró con fuerza el vaso de zumo de naranja que tenia en la mano. Fue demasiado.
Su clímax le atravesó como una pelusa atravesada en su garganta. Él apretó los dientes y el vaso de zumo traqueteó sobre el mantel cuando lo agarró, mientras peleaba para abstenerse de gritar.
Cuando lo último del semen cayó en su boca, él tomó su correa y estiro de ella hacia arriba, obligándola a detenerse. Miley le contempló, lamiendo el resto de sus labios. Él agarro el vaso de zumo y echo hacia tras el pelo que Miley tenía delante de los ojos.
-¿Disfrutaste con tu desayuno, bebe?- Le pregunto.
Miley le lanzo una sonrisa azuzadora. -El embutido es siempre bueno por la mañana-.


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ENCERIO QUE A VECES NO PUEDO CREER QUE ME PIDAN QUE SIGA SUBIENDO ESTA NOVELA U.U ME DA VERGUENZA Y LO ADMITO JAJAJAJAJAJAJAJAJ

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