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jueves, 31 de mayo de 2012

Rendirse al Amor: CAPITULO 2


UNA joven salió sonriendo de la cocina, con una niñita pisándole los talones. — ¡Hola Demi! Por fin lo ha conseguido.
Demi se detuvo y dejó de besar la cara de Sam
— ¿Cuándo? ¿Cómo?
Estaba gateando en el jardín, después de la comida, y de pronto le he dicho que ya era hora de comenzar a andar igual que Daisy. Sam se ha quedado mirándome fijamente y después se ha levantado apoyándose en su corralito y ha venido hacia mí, como si me hubiera comprendido.
Demi apoyó al bebé sobre su cadera y movió la cabeza, ma­ravillada.
Pensé que seguiría gateando hasta que fuera a la escuela, no parecía tener mucha prisa por aprender. Vamos a tomar un jerez para celebrarlo.
— ¿Celebrarlo? repitió la muchacha con rapidez. ¿Has conseguido el trabajo?
Demi negó con la cabeza y le relató lo sucedido, mientras llevaban los vasos de jerez al jardín. Demi metió a Sam en el corralito y Daisy lo siguió.
Selena y Taylor Murray eran los inquilinos de Demi y ocupa­ban los dos pisos superiores de la casa. Durante la semana, Selena cuidaba de Sam, y también de su hija Daisy. A cambio, los fines de semana era Demi la que se encargaba de los niños, mientras Selena y Taylor trabajaban en el ático. Selena pintaba acuarelas de flores y frutas, mientras que Taylor, que era profesor en una escuela de arte, se dedicaba a su pasión particular: el grabado.
El arreglo funcionaba bien. La interdependencia de las dos familias se desarrollaba sin obstáculos, porque las reglas eran elásticas; estaban abiertas a adaptaciones de última hora.
No tienes por qué ser tan pesimista, no puedes estar segura de que has fracasado dijo Selena, sentándose con las piernas cruzadas sobre la hierba.
Completamente no, supongo. Pero a ese hombre le ha dado un ataque de nervios porque no he puesto en la solicitud que soy viuda.
Quizá le gustas.
— ¡No digas tonterías! Se rió Demi. Su único interés con­sistía en asegurarse de que sabría manejar sus modernos ordena­dores sin ninguna vigilancia mientras él viajaba alrededor del mundo para atender sus negocios.
— ¿Qué aspecto tiene?
Autoritario.
— ¡Cielos! —Selena la miró con curiosidad. ¿Has visto a su hermano?
No Demi bajó los ojos. La oficina de Joseph Jonas ocupa el último piso de su lujoso edificio, y únicamente está acompañado por la señorita Pennycook. No he visto a nadie más.
Selena estaba ansiosa por oír algo acerca de la señorita Penny­cook, cuyo nombre no había sido mencionado con frecuencia en las últimas semanas.
Creo que la persona que escojan será una copia, más joven, de la legendaria señorita Pennycook suspiró Demi. Estoy se­gura de que las otras aspirantes tienen más experiencia que yo.
Selena se mostraba más optimista.
Escucha, Demi: soy una firme creyente del destino. Si no consigues ese trabajo, me cortaré la lengua.
Un súbito grito de Sam puso fin a esa tranquila conversación. Demi se levantó del corralito y le pidió que le demostrara de nuevo su recién adquirido talento. Soltó la mano regordeta y se retiró. Sam la siguió tambaleándose. Daisy rogó que le permitieran ba­ñarse con Sam y Selena desvistió a los dos niños, mientras Demi se cambiaba de ropa y se ponía unos pantalones vaqueros y un jersey de algodón. Cuando entró en el baño, Selena estaba arrodillada, supervisando una carrera de patitos, en medio de gritos y chapu­zones. Demi se sintió de pronto exhausta, pero se unió a la alegría general con una sonrisa. Enjabonó el cuerpecillo de Sam, lo aclaró  y le secó los cabellos sedosos y oscuros. Después, Selena se llevó a Daisy a cenar al segundo piso y Demi le dio al hambriento bebé una tortilla y un zumo. Más tarde le contó un cuento y el ritual terminó con una canción. La canción de siempre, pues Sam se negaba a dormirse sin escuchar El buho y el gatito. Después, lo llevó a la cuna que estaba en una habitación contigua a la suya.
Una vez en la cama, Demi tardó mucho, muchísimo tiempo en dormirse, a pesar de que necesitaba descansar. Sam era un ángel y se dormía temprano, pero también se despertaba al amanecer, lleno de energía. Demi se levantaba a las seis y media, tomaba una ducha y daba de desayunar a Sam. Luego jugaba con él una hora antes de vestirse para ir a trabajar. Como mínimo comía con el bebé tres veces por semana, a no ser que tuviera una cita con Sue Rivers. Solía quedar con ella una o dos veces por semana para que le diera información de primera mano sobre las empresas Jonas. A pesar de que ya no la necesitaba, quería seguir viéndola pues sentía un gran remordimiento por haber cultivado su amistad con fines totalmente interesados. Si no hubiera sido por Sam, la hu­biera invitado a comer a su casa para demostrarle su agradeci­miento. Pero pensaba que cuantas menos personas conocieran la existencia de Sam, mejor, en especial si, por un milagro, Joseph Jonas decidía que merecía el supremo honor de convertirse en su secretaria.
Demi esperaba recibir la carta de rechazo en un par de sema­nas, pero, para su sorpresa, recibió una breve misiva de la señorita Pennycook al siguiente lunes. Le preguntaba si podría entrevistar­se unos minutos con el señor Jonas, el jueves veintiocho, a la hora de la comida. Parecía que el empresario había reducido el número de las candidatas y estaba efectuando una serie de entrevistas cortas.

Se me ha concedido otra audiencia anunció Demi, cuando  dejó a Sam con Selena. Su eminencia se digna a verme antes de hacer una elección definitiva.                              
Eso es estupendo —Selena se acomodó una serie de pulseras de plata en su delgada muñeca y se hizo cargo de Sam . Eso  significa que tienes muchas posibilidades de conseguir el  empleo
Demi no estaba tan segura y se presentó en la  Empresa a la hora concertada, más nerviosa que en la primera entrevista.
Una de las recepcionistas le indicó que subiera al último piso  donde la esperaba la señorita Pennycook. El  hecho de  que asumiera que ya conocía el camino reconfortó a la joven.
La señorita Pennycook le dio la bienvenida con un saludo agradable, le invitó a que se sirviera una taza de café y a sentarse una silla.                                                                               
Siéntese, señora Lovato pidió con amabilidad. El señor Jonas en este momento está ocupado, así que quizá no le  importe contestarme unas preguntas mientras espera.                  
En el fondo, Demi dudaba que Joseph Jonas estuviera ocupado. Lo más probable es que le hubiera ordenado a la señorita Pennycook que investigara a cada solicitante antes de que hiciera la elección final.                                                          
Es usted muy joven para ser viuda, señora Lovato-empezó la secretaria.
Mi marido murió al poco tiempo de casarnos.
— ¿Tiene familia?
Mis padres murieron cuando yo era una adolescente. Vivo  en la casa que mi marido compró cuando nos casamos y pago mis gastos alquilando el piso superior a una pareja con un niño.
Muy razonable la señorita Pennycook tomó nota y alzó la vista con rapidez. ¿Planea casarse de nuevo? Perdone si me entrometo en su vida privada, pero el señor Jonas desea esta información de todas sus candidatas.                               
Demi sofocó una punzada de resentimiento y cabeza.                                                                                  
No, no planeo volverme a casar.
En tal caso, ¿podría acompañar en sus viajes al señor Jonas si fuera necesario?
Demi pensó en esa posibilidad. Encerraba algunos problemas. Pero podía contar con Selena para encargarle a Sam.
Sí, señorita Pennycook. No habría problema.
Perfecto la mujer se volvió hacia el aparato de interco­municación cuando sonó—. Sí, señor Jonas, la señora Lovato está aquí. ¿Le digo que pase?
Esa vez el enorme despacho la deslumbró menos, pero Joseph Jonas, con su altura y un traje elegantísimo, la impresionó más.
Buenas tardes, señora Lovato saludó él con voz baja. Es usted muy amable en sacrificar la hora de su comida para venir a verme.
Demi se sentó en la silla frente al escritorio.
Prefiero esto a tener que pedir más tiempo libre.
Eso pensé la miró sin hablar durante algunos segundos. ¿Ha reflexionada sobre la idea de trabajar para mí, señora Lovato?
Demi lo miró sin parpadear, contenta de que él no hubiera adivinado que no había pensado en otra cosa desde la primera entrevista. Algunas veces le parecía que su vida entera estaba centrada en el propósito de trabajar para Empresas Jonas.
Sí, desde luego.
— ¿Y a qué conclusión ha llegado? ¿Es este tipo de trabajo que desea? Le aseguro que no le hago un regalo; la señorita Pennycook gana cada centavo que le pago con el sudor de su frente.
Lo sé.
Para sorpresa de Demi, él le sonrió. Y cuando Joseph Jonas sonreía, parecía diferente... menos intimidante, casi humano.
Si me disculpa le dijo, tengo que hablar con la señorita Pennycook. No la haré esperar mucho tiempo.
Cuando la puerta se cerróDemi sonrió al imaginarse a Joseph Jonas interrogando a su secretaria acerca de las preguntas que ésta le había hecho. ¿Por qué, se preguntó, no la habría interrogado él mismo? Quizá había considerado que era algo demasiado personal y deseaba evitarlo. A ella le pareció perfecto.
Las pestañas oscuras de la chica velaron sus pupilas color avellana. No estaba interesada en Joseph Jonas, después de todo, sino en su hermano menor, Nicholas Jonas, que era el encargado de las finanzas de la empresa. Joseph Jonas era un hombre que se había hecho a sí mismo y su hermano era parte de esa historia que todo Pennington conocía. Pero existía un capítulo del que sólo ella estaba enterada. Controló sus pensamientos. Ni siquiera le habían ofrecido el puesto. Entrelazó las manos y rezó en silencio. De pronto se detuvo. Le pareció poco ético pedir a la divinidad que la ayudara a realizar un plan que causaría grandes inquietudes a los hermanos Jonas. Un plan que en realidad no les gustaría en lo más mínimo.
Demi se puso tensa cuando Joseph Jonas volvió y se sentó detrás de su escritorio. La chica miró su rostro de facciones duras, tratando de mantenerse indiferente para ocultar la esperanza que latía en su corazón.
No la tendré en suspenso por más tiempo, señora Lovato le dijo consciente de la tensión de la joven. Su expresión conti­nuaba impasible, pero sus ojos no perdían detalle. Creo que no merece la pena hacerla esperar hasta que la señorita Pennycook le envíe una carta de aceptación. Si cree que le gustaría trabajar para empresas Jonas, señora Lovato, le ofrezco el puesto de secre­taria y asistente personal, con el sueldo anunciado y un período de prueba de seis meses, durante el cual comprobaremos si podemos trabajar juntos con eficiencia. La señorita Pennycook ha sido mi apoyo durante mucho tiempo, algunas veces usted necesitará te­ner paciencia conmigo. Le prometo proceder con prudencia, y, desde luego, durante el primer mes la señorita Pennycook perma­necerá con nosotros para ayudarla.
Demi lo contempló en silencio, incapaz de creer lo que estaba oyendo. ¿Sería verdad? ¿El cielo le había concedido la oportuni­dad que tanto anhelaba?
Gracias, señor Jonas dijo después de unos segundos de silencio. Estoy muy contenta de aceptar su oferta.
Bien el rostro de Joseph se relajó un poco al ponerse de pie y tenderle la mano por segunda vez. Bienvenida a las empresas Jonas, señora Lovato. La señorita Pennycook se encarga­rá de darle su contrato para que lo firme.
Demi apenas podía creer en su buena suerte. Y cuando llegó a su casa, a Selena le bastó con verle la cara para saber que debía sacar el jerez para brindar. Demi comenzó a bailar por el cuarto con Sam en un brazo y Daisy en el otro, hasta que cayó con ellos al suelo, riéndose.
Le he entregado mi renuncia al señor Keyes. Empiezo a trabajar en Empresas Jonas a principios de mes concluyó su historia triunfal y luego aceptó un segundo vaso de jerez.
Así que lo has conseguido, Demi sonrió Selena, sentándo­se en el suelo, con su propio vaso de licor.
Todavía no, pero estoy en camino.
Selena arrulló a su hija y miró a su amiga con ojos ansiosos por encima de los rizos de la niña.
— ¿De verdad crees que va a ser tan satisfactorio como pien­sas?
Quieres decir que la venganza es un arma de doble filo y todo lo demás, ¿no es así?
No va con tu personalidad, eso es todo. Me pregunto si llegarás hasta el final.
Demi contempló atónita a la muchacha.
— ¡Claro que lo haré! Ha sido la motivación más grande de mi vida desde que... titubeó.
Desde que Libby murió finalizó Selena por ella y suspi­ró—. Lo sé. Y me preocupa. Aunque tu plan tenga éxito, no le va a servir de nada a Libby, ni a ti tampoco. Y, además, tienes que pensar en Sam.
Al oír su nombre, Sam se puso de pie, apoyándose en el codo de su madre con una mirada imperiosa en su carita regordeta.
Din-dins dijo con firmeza.
Está bien, está bien accedió Demi. Hora de bañarse.
Din-dins repitió el niño y Demi le sonrió a Selena antes de decir:
Te prometo que Sam no resultará afectado. Siempre lo consideraré lo más importante en mi vida.
Ya es hora de que consideres otras cosas —Selena se enco­gió de hombros, como volverte a casar.
Demi negó con la cabeza.
De ninguna manera. Un hombre en mi vida es más que suficiente, gracias.
Más tarde, mientras daba de comer a Sam, recordó las pala­bras de Selena, y se dijo que su amiga se equivocaba. Lo último que necesitaba era un hombre en su vida. Sam era el único varón que necesitaba. Trató de concentrarse en el cuento nocturno, pero su mente divagaba. ¿Cuántas solicitudes habrían recibido para el puesto? Sue le había dicho que docenas y Demi sintió que tenía derecho de sentirse orgullosa por la simple razón de que había sido elegida.




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HOLAAAA CHICAS! TANTO TIEMPO, RECIEN HOY NO TENGO NADA PARA HACER DEL COLEGIO U.U AGOTADA ES POCO DECIR JAJAJAJ BUENO, UN CAP MAS DE ESTA NOVE, EL SABADO LES VUELVO A SUBIR XQ MAÑANA TENGO UN DIA APRETADO, ME VOY A COMPRAR EL DVD DE UP ALL NIGHT TOUR :D AKSJKAJAKJSK Y A LA NOCHE TENGO EL CUMPLEAÑOS DE UNA DE MI MEJORES AMIGAS Y VAMOS A SALIR, POR ENDE, NO VOY A ESTAR, ESTUVE LEYENDO SUS BLOGS, NO COMENTE EN TODOS, PERO LOS LEO :) 
ESPERO QUE LES GUSTE
BESITOS ♥

3 comentarios:

  1. AWWW SOI LA PRIMERAA EAAA!! EAA!! XD SIGUELA NENA!!! SISISIIS ME GUSTA LEER... SIGUELA MUCHOO CARIÑO... TE EXTRÑO, UN BESOTE!!!!.....

    ME GUSTAA! ESTA NOVE!!! :DDD

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  2. Aii no habia visto este capi =( lastima qe ya lo siguira me habia encantado

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  3. te comente en lo otro pero vuelvo a comentar me encanto el capi y creeme este capi no me aparecio ayer lo lei enserio me entristese mucho que no subas mas

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Gracias por tu comentario :) ♥